Cuida el final como cuidas el principio
y no cosecharás el fracaso.

Laotzi

Ha pasado mucho tiempo desde que dejé de mirar tus ojos, tus labios donde todo empieza y todo concluye, desde el último sonido del cierre de la puerta. Ahora sé que no volverás y me duele cada instante. Te busco en los días lluviosos por debajo del paraguas, apoyada en la pared bajo las marquesinas de las tiendas de modas. Te busco en las terrazas de los bares, en las paradas de los autobuses y en las salas de fiesta.
Te espero, pero ya no te espero, entre la ciudad desnuda y con el amor desnudo. Cierro los ojos y te reconozco, cierro mi corazón, y siento que me mata la enfermedad mortal de la esperanza de la que no acabo de morir.
La tristeza, sedosa, me envuelve como una niebla. El grito y el dolor se pierden, nada más me queda que este presente eterno, renovarse en entre otros brazos.